viernes, 24 de marzo de 2017

Sueños raros: la tortura como método de aprendizaje de piano

Nueva edición de sueños locos. 

Sueño 1:

Estaba en mi casa con mi profe de piano, una adorable y paciente chica a la que cuesta imaginar enfadada. Y, por eso, sin atisbo de rabia o cabreo, cuando daba mal algunas de las teclas durante la clase, me forzaba a introducir mi cabeza dentro de un cubo de agua hasta que no aguantaba más. Guantánamo style. 

Lo peor no era este sistema de aprendizaje, ni siquiera que me ahogase a menudo -el piano me está costando mucho y fallo a menudo-... lo peor era que me parecía normal. Por algún motivo, durante el sueño, ser torturado cuando cometía un error me parecía evidente. No lo pasaba mal, tampoco es que fuese divertido, es que ser ahogado y luchar por respirar me parecía un sistema adecuado para progresar musicalmente. 

¿Qué significa esto? Nada. Me gusta poner en jaque a los interpretadores oníricos. 


Sueño dos:

Ayer soñé que una mantis religiosa gigante de dibujos animados atacaba mi casa. True story. 

jueves, 9 de febrero de 2017

100 cosas que hacer antes de morir

He decidido hacer mi lista. Si no llego a 100 no significa que mi vida sea no merezca la pena, pero son cosas que sí quiero experimentar.

1. Visitar todos los países del mundo. Como esto es complicado quiero, al menos, pisar los 7 continentes.
2. Ver a mis bandas favoritas en directo, especialmente a los Blind Guardian.
3. Escribir una novela histórica, otra de fantasía y otra de ciencia ficción. Sobra decir que me gustaría que tuviesen un mínimo de calidad.
4. No tengo claro si quiero ser padre… pero se supongo que eso te cambia. Pongamos que sí.
5. Dar clase en la universidad.
6. Tocar en directo con un grupo del cual yo forme parte y con un número de público decente. No para cuatro amigos.
7. Plantar un árbol y verlo crecer.
8. Ser bilingüe en inglés, dominar perfectamente el francés -que para algo es mi lengua materna-, y otro idioma. A ser posible el alemán.
9. Crear mi propia empresa.
10. Aprender a tocar la guitarra y el teclado.
11. Doctorarme.
12. Hacerme un tatuaje. Y un pendiente.
13. Teñirme el pelo de rojo o negro. Y hacerme rastas. También raparme el pelo al 0.
14. Tener un vídeo en youtube con más de 1 millón de reproducciones.
15. Ver auroras boreales.
16. Sacar un disco de heavy. Por lo menos uno.
17. Estudiar Periodismo, Derecho, Comunicación Audiovisual, Políticas, Historia, Antropología, Filosofía y al menos una carrera de ciencias.  Informática sería muy útil pero me gustaría mucho biología o geología.
18. Conocer un gran amor y un gran desamor. De ambos se aprende.
19. Dormir al raso en el campo.
20. Hacer un reportaje importante y que tenga repercusión.
21. Salvar la vida a alguien.
22. Tener una mascota y darle la mejor vida que pueda tener. A ser posible un perro o un gato y sentir realmente que es parte de mi familia y que él, o ella, me vea como parte de su manada.
23. Vivir fuera de mi ciudad natal.
24. Andar durante días. Disfrutar del camino.
25. Ser cinturón negro de algún arte marcial.
26. Hollar una cima. Un 3000 es mi meta actual. Y es mucho.
27. Aprender a hacer surf (también vale windsurfing) y a montar en patinete.
28. Saber hacer malabares con 3 naranjas.
29. Hacer voluntariado en un país desfavorecido.
30. Navegar durante varios días seguidos sin ver tierra en el horizonte.
31. Tener mi propia casa. A mi manera. A ser posible con mi propia huerta.
32. Ir a un partido de la selección nacional de rugby de Nueva Zelanda.
33. Visitar la tumba de alguien al que admiro. A ser posible la de Tolkien.
34. Ganar una competición.
35. Pasear o nadar entre animales salvajes. Me vale un safari conmigo en una jaula y molestando lo menos posible. Me fliparía que fuese entre elefantes.
36. Montar en globo (aunque un zepelín molaría infinito más)
37. Saltar en paracaídas. También vale parapente. (Tengo vértigo. Me da mucho miedo y no creo que lo haga).
38. Hacer cosas de mayores.
39. Hacer buceo y ver peces.
40. Gritar en un bar “la siguiente ronda la pago yo”. A ser posible en un pub irlandés. Y si después hay una palea como en las películas genial.
41. Correr en una maratón.
42. Salir en una película. A ser posible de Hollywood.
43. Cruzar EEUU en una caravana.
44. Donar sangre.
45. Ver un eclipse.
46. Montar en un trineo tirado por huskies.
47. Dormir en un iglú.
48. Montar a caballo… por la playa.
49. Escribir mi propia biografía. O que lo haga un biógrafo por mí. También me vale.
50. Esquiar. Y disfrutar de ello con unas vistas maravillosas.
51. Ver las 7 maravillas. Las antigüas -es decir la Gran Pirámide, que es la única que queda- y las nuevas.
52. Dar un discurso motivacional a un público que realmente esté interesado en escucharme.
53. Leer muchísimo.
54. Flotar en gravedad 0.
55. Aprender a cantar bien.
56. Ir solo al cine y a un concierto.
57. Perdonar a alguien que he odiado.
58. Aprender primeros auxilios o sacarme el título de socorrista.
59. Vivir con un amigo/s.
60. Estar a punto de morir.
61. Ir al Wacken al menos una vez en la vida.
62. Sacarme la licencia de tiro con arco. Ser bueno en ello.
63. Celebrar el año nuevo chino en un China, ir al Oktober Fest en Alemania y celebrar St. Patricks day en Dublín.
64. Pasar una temporada en Australia o Nueva Zelanda.
65. Emborracharme. Difícil siendo abstemio, pero quizá algún día lo haga por curiosidad científica.
66. Viajar en un crucero.
67. Hacer al menos 20 fotografías realmente buenas.
68. Conocer gente de otras culturas. Al menos uno de cada continente y llegar a considerar a esas personas amigas mías.
69. Pasar la tarde en un spa.
70. Hacer una hoguera en la playa y pasar una agradable velada con música y comida.
71. Ver un amanecer precioso y un anochecer único.
72. Patinar sobre un lago congelado.
73. Tener una conversación profunda con un desconocido y tener una lección de vida.
74. Casarse cambia la vida, dicen…
75. Disparar fuegos artificiales.
76. Tener varias colecciones al día de cosas que me gusten.
77. Inventar una app más o menos exitosa. O patentar algo.
78. Bañarme en una cascada y sentirme todo un explorador.
79. Ir a la ópera, al teatro y a un ballet.
80. Entrevistar a alguien famoso o relevante.
81. Encariñarte de un instrumento.
82. Visitar un país celta.
83. Dirigir una partida de rol.
84. Viciarme toda a una noche a una serie, saga de películas, libro, juego de mesa o videojuegos. Así hasta ver el amanecer.
85. Crear un juego de mesa.
86. Hacer un buen monólogo.
87. Aprender jugar al ajedrez.
88. Montar en canoa por el Amazonas y sentirme todo un aventurero.
89. Crear mi árbol genealógico por lo menos hasta mis tatarabuelos.
90. Ser mochilero o hacer un viaje en coche con amigos.
91. No dormir en dos días.
92. Que me entrevisten por algo relevante que he hecho.
93. Dormir en casa de un desconocido. O de alguien a quien acabo de conocer.
94. Bañarme desnudo en la playa.
95. Tener mi propia web y actualizarla.
96. Ganar dinero o vivir de algo que me encante.
97. Que me toque algo en un concurso.
98. Asistir a un espectáculo de magia y quedarme muy impresionado y preguntándome durante días cómo lo habrán hecho.
99. Hacer un regalo impresionante a mis padres para agradecerles todo lo que han  hecho por mí.
100. Tener por costumbre meditar. Dedicar un tiempo al día a saber relajarme y “apagar el cerebro”.

Extras:
101. Completar esta lista.
102. Hacer de este mundo un lugar mejor.

lunes, 6 de febrero de 2017

Sueños rarunos: mi hermano sabe que tengo un superpoder y se sacrifica ante los nazis


Esta semana he tenido dos sueños rarunos. 

Sueño 1:


Soñé que se me caían los dientes. 

Sueño 2:

Volvía a mi casa desde el metro cuando me rodeó un grupo de nazis mazados. Los típicos matones ultras. Querían pegarme y la verdad es que no sé por qué. Aunque son neonazis claro, no necesitan un motivo. Nervioso, asumí mi destino: ser apaleado por cinco nazis.


Entonces apareció mi hermano. Mi héroe. Mi salvador. Y dice lo siguiente:

- "Os propongo que en vez de que le peguéis una paliza a él me la deis a mí". 



Los nazis aceptaron y me obligaron a mirar como le daban patadas sin piedad. Cuando acabaron llamé a una ambulancia y, de camino al hospital, me confesó el motivo por el cual lo había hecho: él sabía que yo tenía un superpoder que sólo algunos tenemos en la familia. Según él, cuando me agredían, yo entraba en furia berseker y mataba a todo el mundo. Luego, claro, yo no recordaba nada. Los nazis, sin saberlo, habían sido salvados por el mismo al que querían matar. 

Jesucristo es mi hermano, supongo.