jueves, 21 de enero de 2016

miércoles, 13 de enero de 2016

¿Tanta música en mi ordenador tiene sentido?

He descargado música desde que tengo uso de razón. Y no porque odie la cultura, como tantas veces se ha dicho por ahí, sino porque la música es mi gran pasión. Así ha sido desde que tengo 9 años. 

En consecuencia he acumulado casetes que dieron paso a los discos y a una enorme cantidad de gigas en mi ordenador (280gb). Pero me he estado dando cuenta que últimamente uso más spotify de lo que pensaba y para mí ya no es una anécdota. Sigo bajando todo lo que me gusta y sigo escuchando todo lo que he bajado pero ¿Tiene sentido? Puedo hacer todo eso en internet sin necesidad de descargar nada.

Esto tiene la ventaja de que por cada reproducción mando unos pocos céntimos al artista. 

No obstante me gusta tener todo bajado. Bien ordenado en carpetas. Pero no puedo dejar de pensar que igual son tiempos que ya han pasado. Tengo un amigo que se baja la series. La calidad es mayor y el espacio que ocupa en el ordenador también, pero lo que quiere tener ahí. Y yo siempre pienso ¡Pero si lo puedes tener online! Estoy igual pero con algo que supone menos espacio en el disco duro. 

El caso es que he decidido ver cuántas canciones tengo en el pc. Y son muchas. Y puedo decir que he escuchado todas por lo menos un par de veces. También es verdad que son más de diez años bajando música pero nunca cumplí con el tópico de bajarme una discografía y no escucharla. Para mi escuchar un nuevo disco es un ritual. Y si creo que no lo voy a volver a escuchar lo elimino de mi pc. Creo que ha pasado dos veces: Con el disco de Metallica y Lou Red y con los últimos discos que en su día me baje de Lujuria. Lamentables. Todo lo demás, por malo que sea, merece al menos no haber sido eliminado. 

Y como mis momentos de relax favoritos son jugar videojuegos y ponerme toda la música que tengo  en modo aleatorio (sobre todo rock y metal, pero también celta, bandas sonoras y ya cosas varias como country, electrónica, etc) redescubro grupos olvidados. 

¿Pero cuánta música tengo? 

32.689 canciones. O lo que es lo mismo: 96 días de música ininterrumpida en los que ninguna canción se repite. 

Es mucho sí. Pero está claro que en la nube hay más. 

domingo, 10 de enero de 2016

Cuando los viejos mueren. Adiós a Lemmy.

Digo viejos sin ánimo de ser despectivo pues hablo de los viejos rockeros. Y es que se ha muerto alguien que vio a The Beatles antes de que sacasen disco, que cargó con las guitarras -y las drogas- del mítico Jimmy Hendrix, que tocó con Ramones, que trató de enseñar a tocar el bajo a Sid Vicius de los Sex Pistols y que, en paralelo a Black Sabbath, creó esta música que llamamos metal. 

Lemmy Kilmister era famoso más allá del rock y el metal. Salía cada poco en todos los medios del mundo (por eso me sorprende que hubiese gente que ni le sonase). Era una institución. Un hombre atípico por haber sobrevivido a tantos otros -pese al tute que metió a su cuerpo con drogas y alcohol- y, sobre todo, por su carisma e integridad. Eligió una vida y así vivió. Y murió con las botas puestas, con sus míticas botas vaqueras puestas. 

En condiciones normales pienso que alguien que ha maltratado tanto su cuerpo con drogas y alcohol no me da lástima. Pero es que no me da lástima porque no sólo supo saber elegir entre lo malo y lo peor para alargarse varios años sino que realmente no es eso lo que le ha llevado a la tumba. Como cuando DIO nos dejó por cáncer o el gran Dimebag Darrel asesinado en directo. Sabía dónde estaban los límites y no los cruzó, como tampoco vivió como una rockstar ni presumía de ser alguien único. Y eso que lo era.



Se le echará de menos. Cada entrevista suya era una fábrica de titulares, anécdotas y sabiduría sobre las cosas más elementales de la vida. Y cada directo suyo, con su banda, Motörhead, era una tormenta de trallazos de rock y metal que sonaban tan potentes como un bombardeo. Y se disfrutaban. ¡Vaya que sí! Pude verlos en el 2010 y agradezco haberlo hecho. Ahí los redescubrí y volví a ellos otra vez para escuchar más que los clásicos. Y no decepcionaban. Y esa es la magia de poder ver a los grandes. 

Nos dejó el 28 de diciembre del año pasado. Han pasado ya unos días pero a mi se me hace difícil pensar en un panorama metalero en el que no esté él. Como con otros tantos. Eso es porque el tiempo pasa, nos hacemos viejos y los que crearon el metal mueren. Como todos. Habrá nuevos grupos, las cosas cambiaran, y es posible que en un par de siglos nos estudien como una anomalía musical. Pero lo que si es cierto es que la actitud salvaje siempre va a existir.


Lemmy Kilmister (1945 -1915). Como el decía: "49% Motherfucker. 51% Son of a bitch".



jueves, 7 de enero de 2016

Mis profecías para el 2016

El año pasado hice 15 profecías para el 2015. Casi ninguna se cumplió. (Aquí el artículo: http://bricheblog.blogspot.com.es/2014/12/mis-15-profecias-para-2015.html)

He acertado con que hay casos de corrupción, nuevos partidos, un clásico en el cine (Mad Max, o así lo veo yo) y que la gasolina ha bajado de precio. Poco más.

El caso es que me he animado a hacer profecías para este próximo año. ¿Acertaré?



viernes, 1 de enero de 2016

Año nuevo, la misma vida

El año pasado hice 15 profecías para el 2015. Sólo se ha cumplido media. Así no sé si repetir porque está claro que como profeta no valgo mucho.


En cualquier caso este año ha estado bien. Ha pasado muy rápido. He progresado en algunas cosas como música, literatura y youtube, pero aún estoy muy lejos de lo que quiero tener. Por otra parte académicamente me sigo formando y creciendo pero eso no parece garantizarme ningún trabajo decente. Y bueno, en lo personal, creo que me conozco un poco más a mí mismo... y ya es. 

Este año quiero que siga igual salvo por el tema laboral. Quiero seguir escribiendo, quiero seguir colaborando en Las cosas que nos hacen felices (la mejor web de cultura nerd), quiero seguir con youtube aunque no sé si tendré mucho tiempo... ya veremos. El tiempo pasa y hay que aprovechar cada segundo para hacer lo que más te gusta.